El “pacto entre caballeros” que hicieron El Santo y el productor de varias de sus películas, Guillermo Calderón Stell, para no hablar más de la cinta El vampiro y el sexo, llevó a los aficionados de las películas de luchadores a mantener durante cuatro décadas una leyenda negra sobre una supuesta película erótica en la que habría participado su ídolo del ring.

Ésta es la trama, según el tríptico pecaminoso a color que circuló en Francia para público general, en inglés, español y, por supuesto, en francés: “Santo posee una máquina del tiempo en cuyo túnel regresivo envía a la guapa y monumental Luisa (Noelia Noel) hasta el tiempo y el espacio en que ella se convierte en novia de Drácula, el maléfico Conde siempre sediento de sangre de jóvenes doncellas que, encerradas en los sótanos de su castillo, ofician como sacerdotisitas en sus excitantes y sensuales ritos, en los que los placeres de la carne llegan al clímax. Por medio de Luisa, El Santo conoce el sitio que guarda el legendario tesoro de Drácula: la búsqueda de ese tesoro que tanto bien puede hacer a los pobres del mundo hunde a El Enmascarado de Plata y a su bellísima aliada en el torbellino de las demoníacas orgías en que la mentalidad del Conde Drácula desborda enloquecida, y arrastra a nuestros héroes a vivir la satánica aventura con 13 esculturales mujeres, frenéticas sacerdotisas del placer, que ofrecen una gama de sensuales emociones en las que nada, absolutamente nada, se oculta al espectador atento”.
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