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Los Crueles y Espantosos Casos De Ota Benga y Saartje Baartman (Zoológico Humano)

Ota Benga (Hombre, 1883-1916) y Saartje Baartman (Mujer, 1789-1815) fueron originarios de África y tratados como fenómenos: el primero como si fuera el eslabón perdido entre el simio y el hombre, enjaulado y obligado a dormir con orangutanes para divertir a los paseantes del zoológico del Bronx en Nueva York y la segunda exhibida desnuda y como atracción secundaria al estilo “La Mujer Barbuda” en ferias y circos en Inglaterra.

Ambos casos demuestran los crueles y espantosos que podemos ser los humanos, además de lo racista y alta morbosidad “Científica” con la que navegamos en este mundo.

Aquí sus historias……… 

Ota Benga

(ca. 1883 – 20 de marzo de 1916) fue un miembro de la etnia de los batwa pigmea del Congo expuesto en 1904 en la Exposición Universal de St. Louis y posteriormente exhibido en el zoológico del Bronx junto con un orangután amaestrado, de nombre Dohong. La exhibición pretendía promocionar la teoría según la cual el hombre evolucionaba del mono y otras teorías como la eugenesia y el racismo científico.

Ota Benga fue un miembro de la etnia Batwa y vivió en el bosque ecuatorial cerca del Río Kasai en lo que era el otrora Congo Belga. Benga había sobrevivido a las matanzas realizadas por las Force Publique, un ejército al servicio del Rey Leopoldo II de Bélgica.

Samuel Phillips Verner un hombre de negocios norteamericano fue enviado a África en 1904 contratado por la Exposición Universal de St. Louis para traer pigmeos con el fin de ser expuestos durante la feria. Vermer negoció con comerciantes de esclavos para conseguir los pigmeos encomendados, así fue como retornó a los Estados Unidos con Ota Benga y ocho pigmeos más. Es decir, Ota Benga fue comprado como esclavo.

Después de varios meses de viaje alrededor los Estados Unidos, Verner envió a Ota Benga al Zoológico del Bronx en Nueva York en 1906 para darle un lugar donde vivir, como una sugerencia de Hermon Bumpus quien era director del Museo Americano de Historia Natural y había provisto lugar para el cargamento de Verner. Inicialmente, Benga podía caminar por el zoológico e inclusive ayudaba en la alimentación de los animales.Cuando fue puesto en exhibición, Benga formó parte de la “Casa de los Monos”, además de esto Benga enseñaba su hamaca, su arco y flecha e incluso los disparaba objetivos como parte de la exhibición. El primer día de la exhibición, el 8 de septiembre de 1906 los visitantes que pudieron ver a Benga en la “Casa de Monos” y leyeron la siguiente información:

Pigmeo Africano “Ota Benga” 23 años de edad, Altura, 4 pies y 11 pulgadas Peso: 103 libras, Traído desde la ribera del río Kasai, Estado Libre del Congo, Centro Sur de África por el Dr. Samuel Phillips Verner, exhibido cada tarde durante septiembre.

Ota Benga en el Zoologico del Bronx
Ota Benga en el Zoologico del Bronx

El Director del Zoológico del Bronx William Hornaday vio la exhibición como un espectáculo valioso económicamente dado su elevado número de visitantes, y fue auspiciada por Madison Grant un prominente científico racista y eugenista.

Las respuestas a estos hechos fueron inmediata como las protestas de la Iglesia Afro-Americana Baptista, debido a estas protestas Hornaday tuvo que quitar a Ota Benga de la exhibición. Los argumentos públicos hacían referencia a que la exhibición era racista “Nuestra raza, pensamos, esta suficientemente deprimida, sin exhibir uno de nosotros con los simios” dijo el clérigo James H. Gordon. Su aparente promoción de la teoría evolucionista también fue objeto de la crítica del clérigo “La teoría de Darwin es absolutamente opuesta al cristianismo, y una manifestación pública en su favor no debería ser permitida”. Entonces, se permitió a Benga deambular por el zoológico en una especie de exhibición interactiva pero acosado verbal y físicamente por la multitud, su conducta comenzó a ser un poco violenta.

Hacia los finales de septiembre de 1906, Ota Benga pasó a la custodia de Gordon, quien lo ubicó en el Orfanato y Asilo Howard Colored (del cual Gordon era Superintendente). En enero de 1910, Gordon acordó la relocalización de Benga en Lynchburg, Virginia.

En 1904, con sus dientes originales afilados
En 1904, con sus dientes originales afilados

En Virginia, los dientes de Benga fueron reparados (ya que habían sido limados en el Congo para darle forma puntiaguda) y vestido al estilo americano, incluso fue puesto bajo la tutela de la poeta Anne Spencer y rápidamente comenzó a asistir a clases al Seminario Teológico y Colegio de Virginia aunque él se sentía más a gusto sin sus nuevas ropas y con su arco y flecha en los árboles cercanos al pueblo.

Abandonó su educación formal y empezó a trabajar en una fábrica local de tabaco. A pesar de su talla pequeña, él proveía una ayuda importante porque era capaz de trepar hasta las poleas y tomar las hojas de tabaco sin tener que usar ayuda de cuerdas. Sus amigos comenzaron a llamarlo “Bingo”.

Ota Benga, estaba preso entre dos mundos, sin poder regresar a África y visto principalmente como una curiosidad en los Estados Unidos. El 20 de marzo de 1916 a la edad de 32 años, prendió un fuego ritual, arrancó las coronas que le habían implantado en los dientes, bailó una danza tradicional y disparó a su corazón con una pistola que había robado. En su certificado de defunción aparece como Ota Bingo.

Fue enterrado bajo una placa de piedra gris sin inscripción en el sector negro del Viejo Cementerio cerca de su benefactor Gregory Hayes. En algún punto de la historia, sus tumbas fueron olvidadas y la tradición oral dice que fueron trasladados al cementerio de White Rock.

Sara Baartman

Sara Baartman (en idioma afrikáans: Saartjie Baartmann (1789 – París, 29 de diciembre de 1815) fue tal vez la más famosa de por lo menos dos esclavas de la etnia khoikhoi, llevadas a Europa a principios del siglo XIX para ser exhibidas como atracción secundaria circense en casetas apartadas, al estilo de la «mujer barbuda», entre otras atracciones. Su nombre artístico era “la Venus Hotentote”. En esa época, el término hottentot (que significaba ‘tartamudo’ en una variante del idioma afrikáans, que es una variante del idioma neerlandés) era peyorativo, y lo utilizaban los holandeses para referirse a los khoi khoi.

SaatjieLa de Baartman es una historia de humillación que refleja el morbo de los científicos coloniales y su racismo científico en el estudio de la anatomía humana.

Nació en 1789 en una región cercana al río Gamtoos en Cabo Este. Hogar de los nativos Joi-Joi. Durante su adolescencia, Sara emigró a Cape Flats, cerca de Ciudad del Cabo donde terminó siendo esclava de unos granjeros y vivió en una pequeña cabaña hasta 1810. Ese año fue vendida al doctor británico William Dunlop, quien la persuadió para irse con él en barco hacia Inglaterra. Lo que Dunlop deseaba, era presentarla en su circo como una rareza, una curiosidad científica, y hacer dinero con ella a través de exhibiciones. Algunas partes del cuerpo de Sara eran algo exorbitantes, característica propia de la tribu a la cual pertenecía. La figura de Sara Baartman fue debida a una enfermedad o condición según la cual se acumulan excesivas cantidades de grasa en los glúteos (esteatopigia).

Sara se convirtió en un objeto de deseo y fue víctima de continuos abusos. Las crónicas afirman que en sus presentaciones en Londres, era obligada a “desfilar” desnuda en una plataforma de dos pies de altura, así como a obedecer a su guardián cuando éste le ordenaba cómo “actuar en el escenario”. Por un pago extra, se le permitía a los espectadores que tocaran sus exuberantes glúteos, producto de la esteatopigia, que es la excesiva acumulación de grasa en esa área, característica común en algunas tríbus de África.

Hubo protestas en Londres debido a la manera en que Sara era tratada. Estas presentaciones se llevaron a cabo en una época en que se debatía la abolición de la esclavitud, y surgieron protestas en Londres cuestionando su explotación. Y el circo en el que la exhibían recibió presiones de ciertos sectores sociales y estuvo a punto de ser clausurado, ya que Sara Baartman no participaba voluntariamente en el, pero el doctor William Dunlop demostró que ella estaba de acuerdo, ya que presentó un contrato que ella había firmado. Hasta el día de hoy se duda que Sara realmente haya conocido o firmado aquel documento.

sarabaartman1Finalmente, una sociedad benéfica solicitó la prohibición del espectáculo y Sara fue llevada ante los tribunales. Luego de que esto provocara el fin de tan repudiable negocio en Inglaterra, fue trasladada a París, donde un domador de fieras la exhibió durante quince meses y así continuó su degradante exhibición. En París atrajo la atención de científicos franceses, en particular la de George Cuvier, quien la describió como una mujer inteligente, de excelente memoria y que hablaba fluidamente el holandés.

AN00076925_001_lYa en el tiempo que los parisinos perdieron interés en el show de Sara, fue forzada a prostituirse. Ella no pudo resistir el frío clima, la cultura europea, ni el abuso de su cuerpo. Sola, enferma y alcohólica, falleció el 29 de diciembre de 1815 a la corta edad de 25 años. Cinco años después de haber salido de su natal África. A menos de 24 horas de su deceso la comunidad científica parisina se reunió para realizar su autopsia, luego de que Cuvier realizara un vaciado en yeso de su cuerpo. Los resultados de la autopsia fueron publicados también por Cuvier. Su esqueleto, su cerebro y sus genitales estuvieron en exposición en el Museo del Hombre de París. Sus genitales, sobre todo, fueron durante mucho tiempo objeto de gran curiosidad, por poseer la característica llamada sinus pudoris, que es una elongación de los labios menores de la vagina, propia de las mujeres Joi-Joi.

Sus restos fueron expuestos al público durante más de 160 años, muchísimo después, en 1994, el entonces presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, después de la victoria del Congreso Nacional Africano en las elecciones generales de Sudáfrica, en 1994 realizó una petición formal al presidente francés François Mitterrand para que sus restos sean devueltos a casa, recibiendo de éste la promesa que los restos de Sara Baartman volverían a su país de origen. Después de muchos problemas legales y debates en la Asamblea Nacional, Francia accedió al pedido el 6 de marzo de 2002.

Luego de 160 años de exhibición, los restos de Sara fueron retirados del museo en 1974. Finalmente fue devuelta y sepultada el 9 de agosto de 2002, Día de la Mujer en su país, en una región cercana al río Gamtoos en Cabo Este, donde actualmente existe el pueblo de Hankey (localidad de unos 8000 habitantes, fundado en 1826), en la confluencia del arroyo Klein con el río Gamtoos, en la municipalidad de Kouga, a unos 20 km al oeste de Port Elizabeth (Sudáfrica), capital del distrito de Cacadu en la Provincia Oriental del Cabo, lugar donde nació. Ahora en Sudáfrica es considerada un símbolo nacional.

El caso se volvió importante recién cuando Stephen Jay Gould escribió la novela The Hottentot Venus en los años ochenta.

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