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¿Qué Son Esas Manchitas Que Ves Flotando En Tus Ojos? Y Otras Apariciones Espontáneas En Tu Visión

Cuántas veces te preguntaste que eran esas manchas que vuelan en tu campo de visión. No te apures no es un problema de salud. O has visto destellos de luz aun estando en completa oscuridad? o has tenido un efecto aura previo a una migraña, o te sorprende saber que tenemos un punto ciego y realmente no vemos todo como creemos?….Veamos estas curiosidades…..

Alguna vez has notado unas pequeñas manchitas que parecen gusanos flotando libremente en tu campo de visión, y si uno intenta seguirlas con la mirada no logras enfocarla o en ocasiones se desplazan a otro lado? Pues te resolvemos esa duda. Reciben el nombre de miodesopsias o moscas volantes. Y no te preocupes, no es nada pegado fuera de tu ojo.

Según el portal IFLScience, más de 70% de personas en el mundo perciben estas manchas. ¿Pero que son exactamente? La miodesopsias son las sombras de proteínas y partículas diminutas que están en el humor vítreo, sustancia que se encuentran en gran porcentaje dentro del ojo, que se acumulan y bloquean la luz.

La miodesopsias puede aumentar con la edad, ya que mientras van pasando los años el humor vítreo se va reduciendo y se aleja de la retina. Lo que permite que pequeñas partículas entren a la sustancia y se vuelvan estas manchas flotantes. Asimismo, hay situaciones que pequeñas hemorragias en el ojo pueden producir la miodesopsias, ya que células rojas pueden entrar al humor vítreo y generar sombra.

Aunque estas manchas pueden ser fastidiosas, no causan daño a la vista. No obstante hay casos que impiden el campo de visión y es necesaria una cirugía.


 

AURA DE MIGRAÑA

La migraña con aura (también llamada migraña clásica) es un dolor de cabeza recurrente que aparece después o al mismo tiempo que los trastornos sensoriales llamados aura. Estas alteraciones pueden incluir destellos de luz, puntos ciegos y otros cambios en la visión u hormigueo en la mano o la cara.

Las migrañas oculares sin dolor pueden aparecer repentinamente, creando la sensación de estar mirando a través de una ventana rota.

La causa de las migrañas oculares es desconocida por el momento. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “casi con certeza” tienen una base genética, y algunos estudios afirman que el 70 % de las personas que sufren de este trastorno tienen antecedentes familiares de dolores de cabeza de tipo migraña.

Se podría pensar que éste fenómeno está desencadenado por la activación de un mecanismo profundo del cerebro, que libera sustancias inflamatorias alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza y el cerebro.

Con más frecuencia, afectan a adultos entre 30 y 40 años, pero a menudo comienzan en la pubertad y también pueden afectar a niños. Las mujeres tienen tres veces más de probabilidades que los hombres de padecerlas.

Los desencadenantes de la migraña común que hacen que una persona susceptible tenga un ataque se relacionan con determinados alimentos:

  • Quesos añejados, bebidas con cafeína, vino tinto, carnes ahumadas y chocolate.
  • Los aditivos alimenticios, como el glutamato monosódico (MSG), y los edulcorantes artificiales también pueden desatar migrañas en algunos individuos.

Otros desencadenantes potenciales de migraña incluyen fumar cigarrillos, utilizar ciertos perfumes y otros aromas fuertes, luces brillantes o titilantes, falta de sueño y estrés emocional.

Entre las causas también se barajan enfermedades como el lupus, la depresión, la epilepsia y la anemia de células falciformes.

 


 

CHISPAS DE COLOR O FIGURAS GEOMETRICAS EN LA OSCURIDAD

A veces estamos sumergidos en la oscuridad más absoluta. Ninguna farola ni ningún led iluminan nuestro cuarto y los ojos cerrados evitan que cualquier fotón residual pueda llegar a nuestra retina: el órgano que capta la luz y la transforma en estímulos eléctricos. Pero si prestamos atención, podemos percibir que, en realidad, la oscuridad está habitada por una especie de «ruido blanco» de sutiles luces de colores. Parecen hormigas luminosas. Se perciben, pero en realidad no están ahí y ni siquiera tienen forma, aunque a veces parecen seguir patrones geométricos. Si nos frotamos los ojos, el efecto es aún más intenso: de repente aparecen figuras geométricas que se mueven, arcos luminosos de varios colores y, a veces, auténticas lluvias de estrellas. ¿Qué son esta luces? ¿Son fruto de la imaginación? ¿Debemos dejar el hábito de beber una copa de vino en la cena?

A continucion un pequeño video representando los patrones de destellos en el ojo (aunque no haya luz de por medio)

Lo que ocurre es que estamos presenciando los llamados fosfenos, del griego «phos» (luz) y «phainein» (mostrar). Son destellos que se perciben, aunque no haya luz en el exterior, a causa de la estimulación de la retina y de la corteza visual. Los investigadores pueden inducirlos a través de estímulos magnéticos o eléctricos, pero habitualmente aparecen sencillamente por la excitación basal del sistema visual. También podemos provocarlos al ejercer presión sobre los ojos. Para muchos investigadores resultan interesantes porque aportan información sobre cómo funciona el sistema nervioso, y otros creen que conseguir inducirlos en personas ciegas de nacimiento es un camino para curar la ceguera. Sin embargo, lo cierto es que el fenómeno es ahora anecdótico y no se investiga muy activamente.

«Una vez que el ojo se ha adaptado a la oscuridad, y particularmente si uno se relaja, el campo visual se ilumina: nubes etéreas y partículas de luz aparecen, generalmente con tonos pasteles de azul, verde, naranja y amarillo. Si uno se aprieta los ojos, aparecen figuras» escribió en 1970 y en Scientific American Gerald Oster.

Patrones luminosos y en movimiento

Al apretarnos el globo ocular se produce un fenómeno que tiene muchas variantes. A veces se oscurece el campo visual o sencillamente aparece una franja de color en el extremo contrario de donde nos presionamos, tal como describió el mismísimo Isaac Newton. En otras ocasiones vemos un patrón luminoso, de formas geométricas, que se mueve y centellea, como si se tratara de un caleidoscopio.

A veces, un estímulo mecánico, provocado por fuertes estornudos y risas, o una bajada de presión sanguínea producida por levantarse muy rápido, pueden hacer que la visión se desvanezca. Pero en otras ocasiones, lo que ocurre es que en el campo visual aparecen pequeños puntos de luz que parecen estrellas en movimiento. Se sospecha que en estos casos el motivo puede estar en un estímulo mecánico o en una provisional escasez de glucosa o oxígeno, que estimulan a las neuronas del sistema visual.

Además, muchas drogas, como el alcohol o las sustancias alucinógenas, pueden provocar fosfenos por sus efectos sobre la corteza visual.

¿Y si hay luz dentro del ojo?

La mayoría de los investigadores creen que los fosfenos son creados por la actividad normal del sistema visual, o bien cuando este sistema es estimulado por factores distintos de la luz. Sin embargo, algunos investigadores han propuesto desde hace muchos años una explicación alternativa, según la cual en el interior del ojo se produce una pequeña cantidad de fotones.

Es el caso, por ejemplo, del investigador István Bókkon, un neurocientífico húngaro, quien recuerda que los átomos que forman las moléculas de las células emiten y absorben fotones. Considera que, dependiendo de dónde se originen los fosfenos en la retina se perciben unas formas, patrones y colores concretos.

Sea como sea, lo que está claro es que las únicas personas que no ven fosfenos son las que son ciegas de nacimiento. Por eso estudiar este curioso fenómeno y tratar de provocárselo a personas invidentes quizás puede servir de ayuda para trabajar en recuperar la visión.

 


 

PUNTO CIEGO DEL OJO

La retina es el “corazón” del ojo, un fino tejido situado en la superficie interior del ojo y que está  compuesto por células sensibles a la luz (bastones y conos). En la retina se “fabrica” la información visual que se transmite al cerebro a través del nervio óptico. Pero, en realidad, no toda la retina está cubierta de esas células fotosensibles.  Existe un “punto ciego” situado en la parte posterior del globo ocular, justo en el lugar en el que el nervio óptico incide en la retina.  Es el punto se llama papila o disco óptico y sólo mide 2×1,5 milímetros.

En el día a día es muy difícil percibir ese punto ciego porque la información visual que no capta un ojo, la proporciona el otro. También es difícil percibir este fenómeno con un solo ojo, ya que ante la falta de información visual en la zona del punto ciego, el cerebro  la “recrea virtualmente” y rellena esa pequeña área en relación al entorno visual que la rodea. Para comprobar la existencia del punto ciego, os proponemos un sencillo experimento:

1. Cierra tu ojo izquierdo y coloca tu ojo derecho a unos 50 centímetros del botón rojo.
2. Varía ligeramente la distancia al botón rojo y podrás comprobar (con un poco de susto) que el botón azul desaparece de tu campo visual

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